sábado, 29 de febrero de 2020


Retrospectiva


Hay algo en mi vida que siempre que recuerdo me duele muchísimo, y me saca las lágrimas enseguida y es, mi 2018. El 2018 fue un mal año para mí, fue el primer año que yo me di cuenta que si la vida te quiere hacer mierda lo puede hacer y de varías formas.

Yo había empezado ese año de manera maravillosa, por primera vez fui al storyland (un festival de electrónica) y la pasé como nunca. Todo me estaba saliendo bien; me estaba preparando para una competencia de fitness que había ese año, estaba haciendo una dieta de manera estricta, estaba viendo resultados inimaginables en mi cuerpo, estaba saliendo con alguien, iba bien en la universidad y mi mejor amigo estaba acá a mitad de año, todo pintaba a ser un año perfecto, un año lleno de mucha felicidad, sin embargo, mi papá se quedó sin trabajo, la cosa se apretó un poquito, pero salíamos adelante, era muy feliz hasta que un día mi abuelo se cae y lo internan en la clínica, y todos pensábamos que era algo pasajero, mi mamá era la encargada de cuidarlo porque mi abuela no estaba para esos trotes ya, mi papá consiguió trabajo en un bar de administrador, entonces ´maginense, mi mamá en la clínica con mi abuelo, mi papá trabajando de noche, vivía prácticamente solo y con mi hermana, lastimosamente mi abuelo murió, el abuelo que me vió crecer murió. A raíz de eso yo me apegué full a las personas, pero en esa época muchísimas personas se fueron de mi vida, y mientras personas se van de mi vida, mi abuela cae internada en una clínica, por unos dolores en los pulmones, peleo con mi pareja y todo se acaba, semanas después, la abuela que me vio crecer murió, y yo quedé en shock, porque era como mi mamá… y fue una época full dura, porque caí en depresión, andaba escuchando un grupo llamado Joy Division, el cual el vocalista llamado Ian Curtis se suicidó.

Recuerdo que escuchaba una canción llamada Ceremony – Joy Division, y la verdad solo pensaba en que me quería morir, sin embargo gracias a mis amigos, a mi familia salí de esa depresión y volví a salir al mundo exterior, pero desde ese momento, ya yo no era la misma persona que era antes, porque considero que con la muerte de mi abuela, algo en mi murió que jamás volverá a renacer. Después de amores fallidos (y volándome muchas cosas que después les contaré) a partir de noviembre de 2019, empecé una tarea de conocerme a mí mismo, y desde entonces, hasta ahora, estoy en esa tarea.

Y ahora mismo, estoy en una etapa buena de mi vida por decirlo de alguna manera, y tengo miedo a que las cosas vuelvan a salirme mal, y eso no es raro en mí, porque sufro de ansiedad, sin embargo, este año tengo un enfoque diferente, porque estoy solamente centrado en mí mismo, todo sale desde mí hacia afuera, me siento agradable conmigo mismo y por eso lo soy con los demás, y eso no depende de si lo son o no conmigo, porque no de pende de ellos, depende de mí, si me siento agradable conmigo mismo voy a ser agradable con los demás, por eso a mis personas más cercanas, las trato con una ternura que hasta raro se les hace jajaja. Otra cosa que se les hace raro a las personas es que ya no insisto por nada, y es que algo puede gustarme mucho, pero si tengo que insistir, lo mejor es evitar la molestía.
¿Y para que pienso todo esto?
Porque a veces olvido de dónde vengo, a veces olvido que soy un simple ser humano como los demás que comete errores.
Mi fortaleza no está en las victorias, sino, en la forma que sé afrontar las derrotas.

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